La moderación: 7 formas de hacer una adecuada utilización de tus palabras

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El dominio de sí mismo consiste en dominar las palabras. La palabra sabia edifica y construye.

La moderación consiste en que controles y refrenes las frases y expresiones que salen de tu boca. Las palabras “brotan” del interior de las personas, son impulsivas y tremendamente reactivas. Es un arte el saber dominar las palabras.

Para desarrollarte tanto personal como profesionalmente es necesario realizar una adecuada utilización de las palabras. A continuación detallo 7 principios para mejorar la forma en que utilizas las expresiones y frases que salen de tu boca:

1) Adquiere conciencia del poder de tus palabras

Las palabras son poderosas y pueden ser utilizadas para bien o para mal. Moderarte para cuidar las frases que salen de tu boca es un arte que ha sido descuidado.

Practica primero pensar, reflexionar, y por último expresar tus palabras. Muchas personas primero hablan y después piensan, cuando ya han cometido un grave error.

Tus palabras pueden convertirse en decretos que moldean tu vida para bien o para mal; por eso es muy sabio que cuides las expresiones que salen de tu boca.

Debido a lo anterior es importante que expreses palabras que sean de bendición y no de condenación. Expresiones llenas de amor y no de odio. Palabras de comprensión y no de crítica. Frases de motivación y no de desánimo. Utiliza términos para felicitar y no para regañar. Habla de triunfos y no de derrota.

2) Utiliza palabras amables

Una palabra llena de aliento y motivación en el momento oportuno puede cambiar la vida de una persona. Cuando expresas frases y términos amables estás sembrando una hermosa semilla que en el momento adecuado brindará buenos frutos.

De igual forma, podemos observar dentro de las familias y las empresas como se destruyen los sueños, la motivación y la autoestima de las personas. Esto se presenta cuando los padres de familia y los gerentes de las empresas solo observan los errores de las personas a su alrededor; y nunca reconocen las virtudes y talentos de los demás.

Un consejo sabio, una palabra de aliento, una frase de felicitación puede cambiar el rumbo de las cosas. Así mismo resulta irónico pensar que con mucha facilidad podemos decirles a las personas, sobre todo a las que amamos, palabras desagradables. Hoy es el momento de cambiar esta situación y brindar un trato amable y respetuoso a las personas que están muy cerca de nosotros.

3) No todo lo que llega a tu mente ha de ser comunicado

Un proverbio dice que es mejor no decir nada y ser considerado un tonto; que abrir la boca y eliminar todas las dudas. Es de sabios callar antes lanzar expresiones carentes de fundamento, buen juicio y no edificantes.

De igual manera, es necesario que controles tu lengua cuando estés enojado. En esos momentos tómate una pausa, relájate, y después habla. Evita lanzar afirmaciones hirientes de las cuales después te puedas arrepentir.

Muchas familias, asociaciones, empresas y amistades han terminado por palabras y reacciones salidas de tono, en momentos de enojo; que después han sido imposible de restablecer. Practica moderar tus palabras para que seas considerado como un hombre o una mujer con un cáracter apacible y con buen dominio propio.

4) Practica construir y edificar con tus palabras

Es importante definir el impacto que poseen tus palabras sobre la vida de otras personas. Hazte las siguientes preguntas: ¿mis palabras son edificantes o hirientes?, ¿reconosco las virtudes de los demás, o solamente estoy predispuesto a señalar sus errores?.¿Antes de juzgar a otros me pregunto: ¿estaré yo cometiendo el mismo error?.

Con estas sencillas preguntas puedes establecer el nivel de edificación de tus palabras. Es importante que brindes buen consejo, vida, esperanza, ánimo, positivismo y alegría; utilizando sabias y hermosas palabras que cantarán en el recuerdo de las personas, por mucho tiempo después de haberlas olvidado tú mismo.

Acércate a esas personas que construyen con sus palabras; pero aléjate de aquellas cuyas palabras son saetas violentas que hieren, destruyen, disocian y siembran el odio entre los demás. Las aves de un mismo plumaje se juntan, trata de marcar la diferencia.

5) Evita criticar, y ponte en el lugar del otro

Existen personas que solo critican con sus palabras, sin ponerse en el lugar de los demás. Es importante que observes el punto de vista ajeno; de esta manera nace la aceptación, la comprensión y la amabilidad.

Cualquier tonto puede criticar, regañar y quejarse con expresiones desafortunadas; pero se requiere carácter, dominio propio y sabiduría para no lanzar juicios y expresiones a la ligera.

Las expresiones llenas de crítica son como palomas mensajeras, que siempre regresan al nido. Por muy justificada que sea la crítica que realices, la otra persona se resentirá, y tratará de enmendar su error criticándote a tí nuevamente; lo cual se convierte en un círculo vicioso. Lo más prudente es no criticar, y comprender el error del otro.

6) No caigas cautivo en la cárcel de tus palabras

La persona que no controla su lengua se encuentra cautiva en la prisión de sus palabras. Algunas veces puedes hablar de la gente y decir cosas indebidas. A su vez las personas te juzgarán como chismoso o hablador, y por supuesto te sentirás con mucha verguenza. En este sentido toma años entender que es más costoso “apagar” la boca que cerrarla.

Una palabra bastante sabia y que es importante utilizar es “no sé”. Cuando alguien te pregunte sobre un asunto o persona del cual es mejor no hablar, utiliza la expresión “no sé”. Esto te evitará problemas y dolores de cabeza.

Cuando hables de la gente hazlo de forma amable y positiva. Los demás tienen hermosas cualidades y talentos que es importante apreciar. Ninguno es perfecto y tú te encuentras en el camino del desarrollo y la mejora contínua. Rompe con todo aquello que te impide avanzar.

7) Tus palabras son semillas

Las palabras son semillas que brotan de muy adentro, por eso el proverbio que expresa: “de la abundancia del corazón habla la boca”. Si deseas saber que sentimientos alberga la otra persona sólo escucha sus palabras. Las expresiones y frases de los demás desnudan sus emociones. Por medio de su boca una persona irradia alegría o tristeza, amor u odio, miedo o valor. Aprende a leer a las personas por medio de sus palabras.

Es importante que sembremos semillas buenas y agradables en los demás. A través de la moderación puedes sembrar semillas de integridad y humildad en las otras personas.

Así mismo tu crecimiento personal se ve reflejado en la moderación, cuando utilizas palabras sabias y reflexivas, que más adelante pueden regresar a tí en buena forma. Es importante que adquieras el hábito de controlar tu lengua cuando tengas algo en la mente que se te ha confiado. Cuando controlas los dichos de tu boca estás realmente tomando la correcta dirección de tu vida.

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