¿Cómo desarrollar tu entusiasmo?

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El entusiasmo es una maravillosa virtud que te permite actuar con motivación, deseos, gusto y pasión por realizar tus tareas. El entusiasmo implica simplemente considerar “esto es grandioso”.

A continuación expongo un procedimiento de 3 pasos que te ayudará a pensar y actuar con entusiasmo:

1. Profundiza en el asunto

Una clave importante para producir entusiasmo es ésta: para entusiasmarte aprende más sobre aquello que no te entusiasma. Profundiza en el tema o asunto que te es indiferente

Hazte el siguiente examen: piensa en las dos cosas en las cuales tengas poco o ningún interés. Puede ser una profesión, cierta clase de música o algún deporte. Ahora pregúntate ¿cuanto realmente conosco de estas cosas?. Tu respuesta obvia es “no mucho”.

Utiliza la técnica de profundizar en el asunto para lograr un entusiasmo respecto a los demás. Investiga todo lo que puedas acerca de otra persona. Por ejemplo que hace, cómo es su familia, su historia, sus ideas y ambiciones; así encontrarás que tu interés por esa persona vá en crecimiento. Sigue profundizando y seguramente encontrarás intereses comunes. Continúa y encontrarás a una persona fascinante.

Profundizar en el asunto también es provechoso cuando se quiere crear un entusiasmo sobre nuevas ciudades y lugares para visitar o vivir. Aprende cuanto puedas sobre este nuevo sitio: su gente, cultura, tradiciones, historia, gastronomía, deportes preferidos, etc,. Esta percepción hará crecer tu interés y entusiasmo por visitar ese determinado país o territorio.

Para conseguir un real entusiasmo por cualquier cosa ya sea gente, lugares, objetos artísticos, animales éxoticos profundiza sobre ellos y desarrollarás un buen entusiasmo. Utiliza esta táctica cuando no quieras realizar una tarea, o te estés aburriendo de algo.

2. Todo lo que hagas, vívelo

El entusiasmo se demuestra en la forma como afrontas tu día. Es importante expresar entusiasmo en todo lo que se hace o se dice. Por ejemplo cuando saludes a otra persona con un apretón de manos, realmente estrecha su mano. Haz que tu saludo signifique: “estoy contento de verte de nuevo”. Un apretón de manos de compromiso, como un ratón, es peor que no darlo. Hace que la gente piense “este tipo está más muerto que vivo”.

De igual manera aplica este principio al sonreir. Vive tus sonrisas, sonríe con tus ojos. Nadie quiere una sonrisa artificial de esas que parecen a la fuerza. Cuando sonrías vive tu sonrisa. Para los demás es importante porque ellos perciben a una persona cálida, entusiasta y agradable.

De igual forma vive tu agradecimiento. Cuando digas gracias hazlo vivídamente, que signifique: “realmente te lo agradesco mucho”. Así mismo resulta importante que vivas tu conversación. Los maestros en oratoria establecen que se deben expresar las palabras acompañadas de sentimientos sinceros para que tu auditorio quede absorto con tu exposición.

La gente acompaña a quienes creen lo que dicen. Pon vitalidad en tus conversaciones, exprésate con vida. Si estas hablando a un posible cliente, a un grupo de personas o a tus hijos, colorea con entusiasmo lo que dices.

Es posible recordar una predicación expresada con entusiasmo durante meses e incluso años. Pero un mensaje expresado sin entusiasmo se olvidará cinco días antes de la prédica del próximo domingo.

Asegúrate que todo lo que expresas y haces le transmita a la gente: “este hombre está vivo”, “esa mujer se expresó con talento”. “Ella vá a llegar muy lejos”.

3. Difunde buenas noticias

Todos hemos presenciado esta situación, alguien irrumpe y dice: “tengo buenas noticias”. De inmediato esta persona consigue el cien por ciento de la atención de todos. Es importante para crear entusiasmo que difundas buenas noticias. Las buenas noticias atraen la atención, le agradan a la gente, crean entusiasmo e incluso mejoran la digestión.

Transmítele buenas noticias a tu familia. Díles lo bien que te fue hoy, remítete a las cosas divertidas y agradables que hayas experimentado, y deja a un lado las desagradables. Propaga buenas noticias, lleva a tu hogar un rayo de luz todos los días.

Es importante en el plano profesional transmitir buenas noticias a los demás. Entrégales a tus colegas aliento, felicítalos en cada oportunidad que tengas. Exprésales las cosas positivas que está haciendo la compañía; escucha sus problemas. Dales aliento a la gente, y ganarás su apoyo. Palméale la espalda por la labor que realizan, entrégales esperanza.

Enunciar buenas noticias te entrega una buena disposición, te hace sentir mejor; y al difundir buenas nuevas, haces que el resto de gente se sienta también mejor.

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