El Respeto: 7 consideraciones esenciales para el trato con las demás personas

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¿Qué es el respeto, y cúal es su importancia, para llevarnos bien con los demás seres humanos?

El respeto es uno de los valores éticos más importantes, para una vida satistactoria. El término respeto se define como la consideración, tacto y estimación que se tiene hacia la gente, sin importar ninguna clase de condicionamientos, como raza, color, sexo o religión.

Toda persona, por el simple hecho de pertenecer a la raza humana merece consideración y respeto. Existen ciertas premisas básicas para la práctica del respeto, como pilar esencial de una vida de valores:

1. Practica la regla de oro

La regla de oro establece: «no hagas a los demás lo que no quieres que hagan contigo». Toda persona merece ser tratada con respeto, honor y dignidad. Es de vital importancia tratar a los demás, como queremos que los otros nos traten.

No puedo exigir lo que yo no entrego; y si mi trato hacia los demás es satírico, grosero, irrespetuoso y arrogante; de esa misma semilla que estoy sembrando, esa mismo fruto cosecharé.

Aquí resulta básico comprender a los demás, sentir empatía, entregar amor, estimación y motivar a las otras personas; con un trato especial y único.

2. Muestra especial consideración por los niños, los ancianos y los menos favorecidos

Podemos reconocer el cáracter de una persona por la forma en que trata a los niños y a los ancianos. Alguna vez tú y yo fuimos niños; nos gustaba brincar, saltar y realizar travesuras. Los niños de hoy son iguales, es importante que los comprendamos y les entreguemos espacios para el juego y la recreación.

Los niños son ingenuos y merecen nuestra especial atención. Es vital respetar a los ancianos por la sabiduría que comparten, y es necesario ayudar a los menos favorecidos, porque nos convierte en mejores personas.

La vida es pasajera, y todo el bien, el consejo, la ayuda, el aprecio y el interés que demostremos por nuestros semejantes, debemos hacerlo hoy, sin esperar nada a cambio. De todo lo que entreguemos y sembremos; eso mismo cosecharemos.

3. Respétate a tí mismo

El respeto por tí mismo consiste en hablar, vestir y vivir con dignidad. Tú eres merecedor y merecedora de un buen trato, estima y consideración por parte de los demás. Trátate a tí mismo con respeto y fórjate actitudes de valor, autoestima y consideración para contigo mismo.

Procura observar a los demás no por lo que tienen, si no por lo que son. Es mejor rodearse de buenas personas, que deseen lo mejor para tí, que de aquellas que se encuentren secretamente celosas por tus logros y proyectos.

Observa el respeto como un derecho inalienable tuyo; y un deber que cumplir para con las otras personas. Respeta las opiniones e ideas de los demás, aunque no las compartas. El respeto es un valor ético que se encuentra intímamente relacionado con otro valor destacado, la tolerancia.

4. Trata de no ofender a ninguna persona

Existe una afirmación importante en cuanto al respeto: «el bien que deseo para los demás, también lo deseo para mí». Existen personas que desean verte en circunstancias adversas, que desean el mal para tí. Es importante perdirle al todopoderoso que confunda, averguenze y aleje de tí, a este tipo de personas.

Es mejor desear el bien y el progreso a otras personas; porque si es así, esa misma gente te sirve de ejemplo y te pueden guíar hacia donde tú deseas llegar.

En cuanto te sea posible, y sin menoscabo para tu honor y dignidad, mantén buenas relaciones con los que se encuentran a tu alrededor. Si alguna persona tiene actitudes equivocadas hacia tí, mejor ignórala. La indiferencia es una de las mejores tácticas a seguir.

5. Siembra respeto y cosecharás estima y consideración

La ley de la siembra y la cosecha establece: «aquello mismo que sembrares, de eso mismo cosecharás, y en abundancia». Es de vital importancia sembrar el respeto hacia nuestros hijos, para que cuando sean mayores, seamos amados y respetados por ellos. Resulta necesario, así mismo, vigilar las palabras que empleamos en el trato con nuestros hijos. Motiva, elogia y trata bien a los niños; ellos te retribuirán mas adelante con ese mismo trato.

Algunas veces podemos pensar que estamos sembrando en tierra no fértil, pero esto no tiene importancia. Siempre habrá personas que nos devolverán de lo mismo que les hemos entregado. Es necesario brindar respeto y consideración a los demás, sin esperar nada a cambio.

Existe una vieja sentencia que expresa: «el hombre cosecha los frutos dulces y amargos, que él mismo siembra». Es menester sembrar frutos de respeto, amor y consideración hacia los demás; así te conviertes en mejor persona, y estás colocando un grano de arena para tu felicidad, y la de los demás.

6. No levantes falsos testimonios contra tus semejantes

Algunas veces realizamos afirmaciones y juicios carentes de base y fundamentos, hacia las demás personas. Yo también he caido en esta clase de comportamientos. Realizamos presunciones injustificadas y observamos en forma negativa a las otras personas.

Así como no nos gusta que nos juzguen sin base ni pruebas, tampoco debemos juzgar negativamente a nuestros semejantes. Para evitar esto hagámonos la siguiente pregunta:¿si el dueño de la vida solo juzgará a todos hasta el final de nuestros días, porque hemos de juzgarlos usted o yo?.

Juzgar sin fundamento es un irrespeto hacia la honra, honor e integridad de los demás. Resulta más adecuado pensar bien de la gente, confiar y hacer amigos; dejando de lado la desconfianza, el cinismo y la falta de cortesía.

7. Funda tu familia sobre la base del respeto

En algunas ocasiones hemos observado esta imagen entre familiares, amigos y conocidos: el padre librando una batalla verbal con sus hijos; estos se rebelan, se irrespetan entre sí, y no se saben quienes son los padres, y quienes son los hijos.

En una sociedad que distorsiona los valores, se cree que actuar con soberbia y con groserías, equivale a ejercer autoridad; sin embargo, esto es equivocado. Es sumamente necesario el respeto recíproco entre los miembros de la familia. Es recomendable hablar sin humillar, ofender y maltratar. Resulta más conveniente dirigirnos a los hechos, y no a las personas.

Es importante corregir sabiamente a los niños y jóvenes; pero teniendo en cuenta, que ellos son dignos de respeto, y que no podemos traspasar los límites. Utilícemos palabras acertadas, indicando a nuestros hijos su mal comportamiento; sin embargo, elogiemos las actitudes que ellos siempre han tenido y que han forjado su carácter.

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