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6 Hábitos en la personalidad humilde

Busquen al Señor, todos los humildes de la tierra, los que han puesto en práctica sus normas. Busquen la justicia, busquen la mansedumbre; tal vez encontrarán refugio en el día de la ira del Señor.
Sofonías 2:3

La palabra humildad proviene del latín humus que significa cercano a la tierra, tanto en su sentido físico como metafórico. Una personalidad humilde es la que se encuentra cercana a la tierra, por lo que jamás se siente más que ninguno. Una persona humilde posee el hábito de reconocer sus limitaciones y debilidades, y confía en Dios para hallar fortaleza y resiliencia.

La humildad cristiana es poderosa porque nos permite dejar nuestro ego y orgullo, sabiendo que no somos nadie, sin Jesús en nuestro corazón. Es importante reconocer que solo por la gracia y misericordia de nuestro señor Jesús estamos el dia de hoy aquí, quizás sino fuera por su voluntad ninguno de nosotros estuviéramos en este lugar.

La humildad consiste en el hábito de reconocer que no somos ni superiores, ni inferiores a ninguno. Es poseer una perspectiva adecuada sobre nuestra vida y observar nuestra pequeñez ante la grandeza de Dios. Todo lo que tenemos y todo lo que somos viene de parte de nuestro señor Jesús. En Efesios 4:2 encontramos: «Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor»

Existen 6 hábitos que nos permiten poseer una personalidad humilde:

1. Expresa gratitud:

«Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte» . (Efesios 2:8-9). En el momento en que poseemos una actitud de gratitud, estamos siendo humildes y entregándole la honra y el honor a nuestro Dios. Cuando tú sabes que Jesús te regala la vida, la salud, el poder ver, escuchar, sentir, hablar y disfrutar de una buena comida, tú posees una personalidad humilde, ante la presencia del todopoderoso.

Cuando alabamos y exaltamos la grandeza y magnificiencia de Dios estamos mostrando una personalidad humilde. Cuando reconocemos nuestros errores y pecados ante Jesús estamos siendo humildes. En el momento en que reconocemos nuestra imperfección estamos siendo humildes. El único perfecto es Dios, rey de reyes y señor de señores.

Cuando nos humillamos ante Jesús en señal de sumisión, y aceptamos su voluntad estamos siendo humildes. Con una personalidad humilde en nuestro corazón nuestra actitud, es sencilla amable y cordial, no es arrogante ni engreída.

2. Practica la empatía:

1 de pedro 3:8: «En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y amigables» . Para ser humildes es importante ser empáticos. La empatía consiste en colocarnos en el lugar de la otra persona, sentir lo que ella siente. Muchas personas están atravesando por un desierto, por un valle de lágrimas y quizás no nos demos cuenta. No juzguemos a otras personas porque cada uno tiene su propia carga. Es mejor poseer el hábito de acercarnos a otras personas con amor y decirles Jesucristo te ama, él quiere salvarte, entregále tu corazón a Jesús y él llevará tu pesada carga.

Nunca miremos a otras personas por encima del hombro y tratemos a los demás como nos gusta que nos traten a nosotros, con mucha consideración y respeto. El respeto es la base de las relaciones personales, si queremos ser humildes debemos ser respetuosos.

La más grande muestra de humildad es la vida de nuestro señor Jesús. Él no hacía acepción de personas, se relacionaba con todos y se hizo igual a nosotros sin nada a que aferrarse, fue obediente hasta su muerte en la cruz, que es la demostración más grande de humildad, compasión y amor por la humanidad.

Si queremos ganar almas para Dios es importante que poseamos hábitos positivos como dice la palabra de Dios, que seamos fraternales, amigables. Muchas personas se han convertido al señor por la forma en que tú y yo los tratamos. Hagamos sentir importantes y valorados a cada compañero, a cada amigo, a cualquier persona que nos visite. No esperemos a que nos saluden, saludemos a todos sin malicia, y sin observar la reacción de los que nos visitan.

3. Demuestra compasión

Colosenses 3:12 dice:»Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia» . La personalidad humilde demuestra compasión por sus semejantes, ya sean hermanos, vecinos, amigos o personas en general. La compasión significa sentir dolor o pena por la desgracia ajena.

Jesús en la biblia tuvo mucha compasión. Jesús nos dio muchos ejemplos de interés compasivo: el paralítico en el estanque de Betesda; la mujer adúltera; la mujer del pozo de Jacob; la hija de Jairo; Lázaro, el hermano de María y Marta. Cada uno representaba al herido en el camino a Jericó; cada uno necesitaba ayuda.

Existen personas que tienen hambre espiritual y podemos saciar esa hambre presentándole a Jesús como ejemplo de pan de vida. Como cristianos todos tenemos un llamado a ser compasivos con los demás.

4. Aléjate de la soberbia

Proverbios 16: 18 y 19: «Antes del quebranto va la soberbia,y antes de la caída, la altivez de espíritu. Mejor es ser de espíritu humilde con los pobres que repartir el botín con los soberbios» . El significado de soberbia es vanidad, orgullo y arrogancia. Esta palabra proviene del latín superbus que significa por encima. Osea que la persona soberbia se siente superior a los demás, más importante o en un nivel mayor que otros.

Resulta importante indicar que para nuestro señor Jesús todos somos iguales, el no hace acepción de personas. Esto lo observamos mucho en personas que tienen poder o autoridad. Cuando llegan a un cargo público, ya no se dejan ver, se esconden y la gente tiene que apartar cita para hablar con ellos, o sea que pierden la humildad.

La biblia dice en lucas 14:11: «El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido». Es importante mantener una personalidad humilde en todo tiempo y lugar. Sea en época de progreso y prosperidad y también en épocas de carencias y pruebas.

5. Elimina la crítica

Santiago 4: 11 y 12 dice: «Hermanos, no habléis mal los unos de los otros. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez. Hay un dador de la ley y juez, que es poderoso para salvar y para destruir; pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimo?».

La crítica y el hablar mal de otras personas daña nuestra comunión con Jesús. Cuando una persona tiene una raíz de amargura hacia una persona eso se nota: en su mirada, sus gestos, sus palabras y su crítica. Eso se siente, tú sientes cuando existe un sentimiento negativo hacia ti u otra persona.

Una personalidad  humilde reconoce que somos imperfectos y no busca la perfección en todo. Es bueno mejorar, progresar, ser excelente, pero si la persona se obsesiona con eso, viene el estrés, la ansiedad la enfermedad. Existen cargas que tenemos que dejárselas a Jesús que el haga su voluntad, cambiemos lo que podamos cambiar y aceptemos las cosas que no podemos cambiar.

La biblia dice que de la abundancia del corazón habla la boca. Si posees el hábito de siempre estar criticando a otras personas eso significa que te sientes superior a otros y eso no es una personalidad humilde. Es importante que con tu boca expreses palabras de felicitación y de no crítica, palabras de alabanza y no de condenación, palabras de paz y no de guerra, palabras de amor y no de odio.

6. Evita el reproche

Salmos 15: 1 al 3: «Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?. El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua,
Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino». El reproche es una queja o reclamo que se le hace a otra persona. Los cristianos no deben utilizar el reproche porque esto demuestra falta de humildad. Es importante no buscar aprobación, validación o aceptación por parte de la gente, sino ser aceptos ante los ojos de nuestro señor Jesús.

Dice la biblia que si usted tiene algo contra su hermano acérquese con amor, no con espíritu de contienda sino con amabilidad y mansedumbre. El reproche en su sentido negativo es un insulto o injuria que se le realiza a otra persona.

Para que exista una verdadera unión del pueblo de Dios, de todos los hermanos en Jesús es importante que poseamos el hábito de la humildad, que evitemos la queja, la arrogancia y el reproche. Es mejor poseer un ambiente de confraternidad, comprensión, amor y respeto.

Wilson Enrique Ardila Marchena

WILSON ARDILA MARCHENA DOCENTE Y ESCRITOR. Licenciado en Ciencias de la Educación, especialidad Idiomas Modernos, español e inglés de la Universidad del Atlántico. Desde muy temprana edad he sido un apasionado por la lectura, la escritura y la investigación. En cada una de mis obras plasmo la esencia misma de la vida: caídas, fracasos, éxitos y victorias. Leyendo este blog, junto con mis libros 34 Formas para mejorar tu vida y El poder de ganar en silencio, puedes literalmente, mejorar en todos los aspectos, y llevar una vida más plena, armoniosa y significativa.