7 Maneras de cultivar una actitud mental de poder que nos entregue paz y felicidad duraderas

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“Nuestras vidas son la obra de nuestros pensamientos”

Marco Aurelio

1. Tengamos pensamientos de paz, valor, salud, esperanza y felicidad

Una vez a Dale Carnegie se le hizo esta pregunta: ¿cual es la lección más importante que usted haya aprendido en su vida?. Carnegie respondió que sin lugar a dudas que la lección más vital que había aprendido es “la importancia de lo que pensamos”. Es trascendental para nuestra paz y felicidad interior poseer los pensamientos adecuados.

En este sentido si tenemos pensamientos de felicidad, seremos felices. Si tenemos pensamientos de tristeza, estaremos tristes. Si tenemos pensamientos temerosos, tendremos miedo. Si tenemos pensamientos enfermizos, caeremos probablemente enfermos. Si pensamos en el fracaso, seguramente fracasaremos. Si nos dedicamos a compadecernos, las personas huirán de nosotros. Según un hombre piensa en su corazón, así es él.

Nuestros pensamientos tienen un profundo efecto en nuestros poderes físicos. Varios siquiatras han puesto a prueba esta afirmación por medio de la hipnosis. Una vez el Doctor J. A. Hadfield hipnotizó a tres soldados del ejercito para comprobar esto. En su estado normal levantaron 101 libras. Cuando se les indujo por medio de la hipnosis de que eran muy débiles, sólo levantaron 28 libras. Pero cuando se les dijo en estado hinóptico que eran muy fuertes, llegaron a 142 libras.

Muchos hombres y mujeres pueden eliminar la preocupación, el miedo, diversas enfermedades y transformar sus vidas mediante un cambio de sus pensamientos. “Nada que no seas tú puede traerte paz y felicidad”. Un buen consejo es éste: actúe con alegría. Ponga en su cara una sonrisa amplia, saque el pecho; respire pausada y profundamente; y entone algo. Si no puede usted cantar, silbe. Si no puede usted silbar, tararee. Pronto descubrirá que es fisícamente imposible permanecer deprimido o agobiado, mientras se manifiestan los síntomas de una felicidad radiante.

2. El elevado costo de pagar con la misma moneda

La mejor medicina para el alma, la paz y la felicidad es el perdón, la comprensión y la bondad de espíritu. En una ocasión leí esta sabia frase:“si una persona egoísta trata de aprovecharse de ti, bórrale de tu lista, pero no trates de pagarle con la misma moneda. Cuando tratas de pagar con la misma moneda, te haces más daño del que puedas hacer a esa otra persona”.

¿Cómo puede afectar nuestra paz y felicidad el pagar con la misma moneda?. De muchas formas. Según la revista Life puede incluso quebrantar la salud: “La característica principal de las personas con hipertensión es el resentimiento. Cuando el resentimiento es crónico, las consecuencias son una hipertensión crónica y las enfermedades del corazón”

De igual forma cuando Jesús expresó: “Amad a vuestros enemigos”, no se limitaba a predicar ética; también predicaba paz, felicidad y medicina moderna. Cuando dijo: “Perdonad setenta veces siete”, Jesús nos estaba diciendo el modo de no padecer alta presión sanguínea, perturbaciones del corazón, úlceras de estomago y muchas otras enfermedades.

Si no podemos amar a nuestros enemigos, amémonos por lo menos a nosotros mismos. Amémonos lo suficiente para no permitir que nuestros enemigos dominen nuestra felicidad, nuestra salud y nuestro aspecto. Shakespeare una vez escribió: “No calientes del odio tanto el horno que te quemes tú mismo”.

3. En vez de preocuparnos por la ingratitud, esperémosla

Una vez el Doctor Samuel Johnson expresó: “La gratitud es un fruto que exige mucho cultivo. No cabe encontrarla entre gente tosca”. Uno de los errores que cometemos frecuentemente es esperar gratitud por parte de los demás. Esto puede afectar nuestra paz y felicidad. Es importante indicar que es natural que las personas se olviden del agradecimiento; por tanto si esperamos gratitud, vamos directamente hacia muchos pesares.

Marco Aurelio, gobernador del imperio Romano, escribió en su diario: “Voy a verme con personas que hablan demasiado, que son egoístas y desagradecidas. Pero no me sorprenderé, ni me molestaré, porque no me imagino un mundo sin personas así”. Marco Aurelio tenía razón, si queremos encontrar paz y felicidad, no esperemos gratitud. Después si en un momento dado la conseguimos, será una sorpresa deliciosa. Si no la conseguimos, no sentiremos molestia alguna.

En lugar de preocuparnos por la ingratitud, esperémosla. Recordemos que Jesús sanó a 10 leprosos en un sólo día, y sólo uno de ellos se lo agradeció.¿Porqué vamos a obtener más gratitud de la que Jesús obtuvo?. Es importante indicar que el único modo de alcanzar paz y felicidad es no esperar gratitud, si no dar por el placer de dar.

De igual forma, para tener hijos agradecidos y felices, debemos ser agradecidos nosotros. Recordemos que “los pequeños tienen muy buen oído”, y están atentos a lo que decimos y hacemos. Por eso cuando recibimos ayuda o atención, demos las gracias. Ellos escucharán nuestras palabras y aprenderán a ser agradecidos de esta manera.

4. Enumera tus bienes, no tus males

Aproximadamente en nuestras vidas un noventa por ciento de cosas están bien, y un diez por ciento está mal. Si queremos poseer paz y felicidad, todo lo que debemos hacer es concentrarnos en el noventa por ciento que está bien y pasar por alto, el diez por ciento restante. Si queremos estar preocupados y amargados, y acabar con úlceras de estomago, todo lo que debemos hacer es concentrarnos en el diez por ciento que está mal y pasar por alto lo demás.

En una ocasión leí estas palabras: “tuve aflicción por no tener zapatos, hasta que observé a alguien que no tenía pies”. Es importante practicar la actitud mental “Piensa y agradece”. Para obtener mejor paz, salud y felicidad. Estas palabras deberíamos escribirlas en nuestros corazones. Es vital pensar en todo lo que merece nuestro agradecimiento,y dar gracias a Dios por todas nuestras abundancias y prosperidades.

Los mejores médicos del mundo son el doctor dieta, el doctor quietud y el doctor alegría. Podemos obtener los cuidados del doctor alegría, felicidad y paz de un modo gratuito y a todas las horas del día, fijando nuestra atención en las increibles riquezas que poseemos. ¿Venderías tus dos ojos por mil millones de dólares?, ¿Qué pediría usted por sus dos piernas?, ¿o por sus dos manos?, ¿por sus hijos?, ¿por su familia?. sume todas estas bendiciones y observará que no vendería lo que posee por todo el oro adquirido por los Rockefeller, los Gates y los Zuckerberg juntos.

5. Encuéntrate y sé tu mismo; recuerda que no hay nadie como tú en el mundo

Uno de los errores que cometemos es imitar y querer ser como los demás, sin encontrarnos a nosotros mismos. Tú y yo tenemos muchas facultades, por lo que no debemos preocuparnos por no ser como los otros. Para alcanzar verdadera paz y felicidad encontrar nuestra propia identidad es vital. Nunca antes desde los comienzos de los tiempos, ha habido alguien exactamente como tú, y nunca después, a través de todas las épocas por venir, habrá nadie en el que tú te repitas.

Eres algo nuevo y maravilloso en este mundo, siente alegría y felicidad por ello. Saca el máximo provecho de lo que la naturaleza te ha regalado. En última instancia todo arte es autobiográfico. Tú sólo puedes cantar lo que eres, sólo puedes pintar lo que eres. Tú sólo eres lo que tus experiencias, tu ambiente y tu herencia te han hecho. Para bien o para mal, debemos cultivar nuestro propio jardín; para bien o para mal, debemos tocar nuestro propio instrumento en la orquesta de la vida.

Encontraremos paz y felicidad cuando nos aceptemos como somos. sin embargo busquemos el poder que existe en nuestro interior, mejoremos cada día, con un nuevo estilo; una nueva e interesante forma de diferenciarnos del resto de nuestros semejantes, siendo originales y muy creativos.

6. Si encuentras un limón, conviértelo en una limonada

Tomar una actitud valiente y positiva ante las dificultades es uno de los rasgos redentores de la naturaleza humana. Una de las formas de cultivar alegría y felicidad es transformando cualquier pérdida en una ganancia. Alfred Adler declaró que una de las características maravillosas de los seres humanos es “su poder de convertir un menos en un más”.

Hace mucho tiempo Harry Emerson Fosdick expresó: “La felicidad no es principalmente placer; es principalmente victoria”. Sí, la victoria que llega con la sensación de realización, de triunfo; de haber convertido nuestros limones en limonadas.

Una persona sabia encuentra paz y felicidad por la forma en que maneja la pérdida. William Bolitho, notable escritor una vez escribió: “La cosa más importante en la vida no es capitalizar las ventajas. Cualquier tonto puede hacer eso. Lo que verdaderamente importa es beneficiarnos con las pérdidas. Esto exige inteligencia y señala la diferencia entre una persona de juicio y un necio”.

7. Olvidemos nuestros problemas, tratando de crear un poco de felicidad para los demás

Una de las mejores formas de crear alegría, paz y felicidad es olvidándonos de nosotros mismos e interesándonos en los demás. Es importante realizar cada día una buena acción, que provoque una sonrisa de alegría en el rostro de alguien. Zoroastro una vez expresó: “Hacer bien a los demás no es un deber, es una alegría, porque aumenta tu propia salud y tu propia felicidad”. Y Benjamín Franklin lo resumío en forma muy sencilla: “Cuando eres bueno para los demás, eres mejor para ti mismo”.

Cuando aportamos ayuda y colaboración espontánea a los demás estamos incrementando nuestro nivel de paz y felicidad, nos mantenemos ocupados y nos olvidamos de nuestras propias dificultades. La Biblia nos enseña: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. El psicólogo vienés Alfred Adler también expresó: “El individuo que más dificultades tiene en la vida y más daño causa a los demás es el que no se interesa en sus semejantes. De estos individuos surgen todos los fracasos humanos. Todo lo que pedimos a un ser humano y el fundamento de nuestras mayores alabanzas es simplemente que sea un buen compañero de trabajo, un amigo para los demás, y un verdadero socio en el amor y en el matrimonio”.

Hoy es el maravilloso día de cultivar una actitud mental de paz, alegría y felicidad, adoptando buenos hábitos que contribuyan a mejorar y avanzar a una vida de ayuda, colaboración y servicio a los demás.

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