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La obra social: 10 principios de servicio y ayuda a los demás

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y yo me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí… De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” — Mateo 25:35-36, 40

Jesucristo nos enseñó con su ejemplo que el amor a Él se demuestra en el amor al prójimo. Este artículo está basado en una de las enseñanzas más poderosas que nuestro Señor nos dejó: el llamado a servir, ayudar, levantar y amar a los demás, especialmente a los más necesitados. No es suficiente con orar o tener compasión desde lejos; el Señor espera acción concreta, servicio real y amor manifestado en obras.

A continuación, se desarrollan diez principios cristianos basados en las Escrituras, que deben guiar nuestra vida diaria como verdaderos discípulos de Jesús.

1. Ayuda a los demás (Solidaridad activa)

Versículo: “El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.” — Lucas 3:11

Cristo nos enseñó que dar al necesitado es dar a Él. No podemos cerrar nuestro corazón ante el sufrimiento ajeno. Jesús alimentó a los cinco mil no solo por compasión, sino para enseñarnos que nuestra fe debe expresarse en acciones tangibles. El amor se demuestra en el acto de compartir.

Es importante indicar que no sólo es necesario orar sino demostrar la solidaridad con hechos tangibles y palpables. Si una persona nos pide ayuda y tenemos la capacidad de brindar esa ayuda, hagámoslo de inmediato. Ejemplo de Jesús: Multiplicó panes y peces porque no podía ver a la multitud con hambre.

2. Visitar a los enfermos (Presencia y consuelo)

Versículo: “Y sanaba a todos los que se encontraban mal.” — Mateo 8:16

Visitar a un enfermo no es solo un gesto social, sino un acto de misericordia. Llevar una palabra de ánimo, una oración o simplemente nuestra presencia puede marcar una diferencia espiritual y emocional. El Señor mismo tocaba y hablaba con los enfermos, sanándolos y restaurándolos.

En los momentos de adversidad es en donde se conoce a los amigos, familia y hermanos. Oremos por todos los que se encuentran en adversidades, luchas y enfermedades. Visitemos a esas personas, brindémosles ayuda material, y espiritual. Entregémosle una voz de aliento y motivación. Ejemplo de Jesús: Sanó a la suegra de Pedro, al paralítico y a la mujer con flujo de sangre, mostrándonos su compasión hacia los enfermos.

3. Enseñar al que no sabe (Instrucción espiritual y moral)

Versículo: “Id y haced discípulos a todas las naciones, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.” — Mateo 28:19-20

Una de las formas más poderosas de ayudar es enseñar. Jesús dedicó su ministerio a predicar, instruir y corregir. En un mundo lleno de confusión moral y espiritual, enseñar la verdad de Dios es una responsabilidad sagrada.

La instrucción es un hecho de compasión hacia los demás. Es esencial enseñar al que no sabe. Hablar de las buenas nuevas de salvación a las almas que no conocen a Jesús. Es menester instruir a los niños, guiar a los jóvenes y brindar una palabra de exhortacion a todos. Cuando entregamos y enseñamos a los que no saben nos volvemos más sabios cada día. Ejemplo de Jesús: Enseñó en las sinagogas, en los montes, en las casas. No desaprovechaba la oportunidad para instruir con amor y verdad.

4. Visitar a los presos (No olvidar al marginado)

Versículo: “Acuérdense de los presos, como si ustedes también estuvieran presos con ellos.” — Hebreos 13:3

Las cárceles están llenas de personas que necesitan esperanza. Jesús fue crucificado entre dos malhechores y mostró misericordia incluso en su agonía. Visitar a los presos es un acto de profundo amor cristiano.

Ahora, es necesario que en nuestras congregaciones se le brinde importancia a la obra carcelaria. Es en estos momentos de adversidad, en donde muchos hombres y mujeres dejan entrar a Dios en su corazón. Ayúdemos a los presos no solo espiritualmente, sino en todo lo que se encuentre a nuestro alcance. Ejemplo de Jesús: Perdonó al ladrón en la cruz y le aseguró un lugar en el paraíso.

5. Amar a nuestros hermanos (Unidad en Cristo)

Versículo: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado.” — Juan 13:34

El amor no es una opción; es un mandato. No podemos decir que amamos a Dios y odiamos a nuestros hermanos. Jesús nos amó hasta dar su vida, y espera que vivamos con ese mismo amor sacrificial.

Es necesario practicar la unidad en el vínculo de la fe amando a nuestros semejantes, brindando ayuda, tratando muy bien a nuestros hermanos, familiares y amigos. Es esencial hacer sentir bien a los que se encuentran con nosotros. No con crítica, sino con amabilidad, bondad y mostrando el amor como vínculo que une personas y corazones, en un mismo sentir. Ejemplo de Jesús: Lavó los pies de sus discípulos, incluso sabiendo que uno lo traicionaría.

6. No levantar falsos testimonios (Integridad y verdad)

Versículo: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.” — Éxodo 20:16

Hablar mal, juzgar sin fundamento o levantar calumnias es un pecado que destruye la unidad y la honra del cuerpo de Cristo. Jesús fue acusado falsamente, y sabe el daño que una mentira puede causar.

Resulta de trascendental importancia poner un punto final al chisme y la murmuración. Es menester que cada uno de nosotros pensemos como nuestro señor Jesús que no juzgaba ni hacia acepción de personas. Antes de creer ciegamente en lo que dicen las otras personas hagámonos la siguiente pregunta: cual es la intención de esta persona al hablarnos mal de nuestro hermano. Lo que se dice tiene sustento se basa en hechos y pruebas, hay testigos. Como un buen abogado, que es nuestro señor Jesús él nos diría: no he encontrado falta ni pecado en él.

Ejemplo de Jesús: Guardó silencio ante sus acusadores falsos, mostrando dignidad y rectitud.

7. Resaltar los aspectos positivos de los demás (Edificación mutua)

Versículo: “Animaos unos a otros y edificaos mutuamente.” — 1 Tesalonicenses 5:11

En vez de criticar o señalar defectos, debemos enfocarnos en lo bueno de los demás. Jesús veía el potencial en cada persona, incluso en los despreciados por la sociedad.

Observemos en las demás personas no lo que son, sino lo que podrían ser. Es mejor mirar más allá y decirle a otros lo bueno que vemos de ellos. Decirles que Dios tiene un propósito con sus vidas y que confíen en que serán grandemente utilizados por nuestro señor Jesús, y así será. Ejemplo de Jesús: Llamó a Pedro “roca” cuando aún era inestable. Vio en él lo que podría llegar a ser.

8. No solo orar, sino brindar ayuda inmediata (Fe con obras)

Versículo: “La fe, si no tiene obras, está muerta en sí misma.” — Santiago 2:17

Orar es fundamental, pero también lo es actuar. Un cristiano no puede ver una necesidad y decir simplemente “Dios te bendiga”. Jesús nunca se quedó solo en palabras.

La obra social se trata de salirnos de nosotros mismos de mostrar bondad y compasión hacia nuestro hermano. Existe mucha necesidad en el pueblo de Dios porque muchos piensan que la pobreza es una virtud cristiana y no es así. Dios quiere bendecirnos para que podamos ser canales de bendición para otras personas. Ejemplo de Jesús: Tocó al leproso, caminó hasta Lázaro, lloró con Marta y María.

9. Sentir lo que otros sienten (Empatía real)

Versículo: “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” — Filipenses 2:4

La vida cristiana no se trata solo de mí, de mis problemas, mis bendiciones o mis luchas. Jesús nos invita a mirar el dolor ajeno y hacerlo propio.

Cuando te colocas en el lugar de la otra persona sientes lo que ella siente, te vuelves más humano y te pareces más a nuestro señor Jesús. La empatía cristiana es acercarnos al más necesitado, ayudar, socorrer, amar e instruir. Ejemplo de Jesús: Lloró por Jerusalén, sufrió con los que sufrían, y se conmovía profundamente ante el dolor humano.

10. Respetar la honra, el honor y la integridad del prójimo

Versículo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” — Mateo 22:39

Dignificar al otro es un reflejo de reconocer que cada persona es imagen de Dios. Jesús trató con dignidad incluso a los más despreciados: la mujer adúltera, el cobrador de impuestos, el leproso.

Un aspecto básico en la vida de nuestros hermanos, amigos y familiares es su honra, testimonio y reputación. Es importante no dañar el testimonio de un hermano porque alguien hizo un comentario por rabia o envidia. No dejemos que otras personas con sus comentarios negativos y chismes dañen nuestro corazón.

Es mejor no condenar, enjuiciar o juzgar. Tenemos un abogado que nos defiende que es nuestro señor Jesús, sin embargo, cualquier comentario malintencionado puede dañar nuestra honra reputación y testimonio. Ejemplo de Jesús: No condenó a la mujer sorprendida en adulterio, sino que la levantó con palabras de restauración y dignidad.

Nuestro Señor Jesucristo no nos dejó solamente enseñanzas, sino ejemplos vivos. Cada acto de misericordia, cada palabra de consuelo, cada mirada de compasión nos muestra cómo debemos vivir.

Cuando ayudas al necesitado, visitas al enfermo, enseñas al ignorante, consuelas al afligido, o acompañas al marginado, estás sirviendo a Cristo mismo.

No basta con conocer las Escrituras; hay que vivirlas. No basta con tener fe; hay que demostrarla. No basta con orar; hay que actuar. Como dijo el Señor: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”