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10 Reglas de oro para desarrollar una fuerte voluntad

Nada puede resistir el poder de la voluntad humana, si estamos dispuestos a arriesgarnos para lograr un propósito

Benjamin Disraeli

La voluntad la podemos definir, ante todo, como un acto intencional, de inclinarse o dirigirse hacia algo, y en él interviene un factor importante: la decisión. La voluntad, como elemento psicológico que nos mueve a actuar, implica saber lo que uno quiere, hacia dónde va; y en ella hay tres ingredientes relacionados que la configuran que son la tendencia, la determinación y la acción.

La psicología conductista define la voluntad como: capacidad para aplazar la recompensa. Es decir, para ir trabajando y fortaleciendo la voluntad es muy importante no buscar resultados inmediatos sino mediatos, sacrificar lo cercano por lo lejano. En esa travesía se encierra un principio que me parece muy importante: saber esperar y saber continuar.

Etimológicamente la palabra voluntad procede del latín voluntas, -tatis, que significa querer. Hay una distinción muy interesante si nos vamos a los matices. Desear es pretender algo de forma pasajera, momentánea, esporádica, sin continuidad, es algo que asoma en el escenario de los intereses y luego se difumina. Por el contrario, querer es determinación, propósito firme, decisión sólida, es haber tomado la resolución de conseguir algo y entregarse a esa tarea.

El inmaduro va detrás de los deseos según van apareciendo y luego los va desechando. El que tiene madurez quiere algo con fundamento y precisión, lo califica, lo precisa, delimita su campo y se lanza con todas sus fuerzas en esa dirección evitando la dispersión, poniendo a la voluntad por delante, para que tire en ese sentido. El deseo es más emocional, el querer pertenece al patrimonio de la voluntad. Dicho de forma más rotunda: voluntad es determinación.

A continuación realizo una lista con 10 reglas de oro para desarrollar una fuerte voluntad:

1. La voluntad se desarrolla gradualmente

La voluntad necesita un aprendizaje gradual, que se consigue con la repetición de actos en donde uno se vence, lucha y cae, y vuelve a empezar. A esto le llamamos: hábito. Dicho de otro modo hay que adquirir hábitos positivos mediante la repetición de conductas, de manera que nos va acercando hacia comportamientos mejores, más maduros; sabiendo que, en las primeras etapas cuestan mucho trabajo, puesto que la voluntad está aún en estado primario, sin dominar.

Desde una edad muy temprana el ser humano aprende a realizar las cosas con base en el ensayo y el error. La voluntad se traduce en pequeños pasos, acciones y ejecuciones que nos acercan a una meta. La fuerza de voluntad se incrementa poco a poco solucionando problemas, dificultades y alcanzando pequeños logros.

Así mismo, una voluntad fuerte facilita el proceso hacia la autorrealización personal y hacia la felicidad. La vida humana es un asunto que se mueve entre dos dimensiones: adecuar los deseos a la realidad. Por eso la felicidad no consiste en vivir bien y tener un excelente nivel de vida, sino en saber vivir. Liberación no es hacer lo que uno quiere o seguir los dictados inmediatos de lo que deseamos; sino vencerse en pequeñas luchas notables para alcanzar las mejores cimas del propio desarrollo personal.

2. Evita la satisfacción inmediata

La característica básica de la gente con una férrea voluntad es que empiezan por negarse a dejarse vencer por los deseos, los estímulos, los gustos y las necesidades inmediatas. Esto es lo realmente dificil, la labor de los padres en esta tarea es decisiva: deben -con mucha habilidad hacer que sus hijos vean atractiva la responsabilidad, el deber, el sacrifico y las obligaciones concretas que se les piden.

En este mismo orden de ideas, estar educado para buscar el placer inmediato es la mejor manera de sentirse uno atraído, Ilevado y tiranizado por la satisfacción y el placer inmediato. Por ese camino, la persona no llega a desarrollar su voluntad, al contrario, está desentrenado, porque se siente constantemente vencido cuando no satisface el deseo inmediatamente. Con esa urgencia tipica de los que no saben decir no con alguna frecuencia, la persona con una voluntad débil se acostumbra a caminar siempre por el camino más fácil: el de la satisfacción de lo inmediato.

De igual forma, la voluntad conduce al más alto grado de progreso personal cuando se ha conseguido el hábito de hacer, no lo que sugiere el deseo, sino lo que es mejor, lo más conveniente, aun que, de entrada, sea lo más difícil o requiera el mayor esfuerzo y tiempo.

3. El sacrificio y la lucha fortalecen la voluntad

Cualquier aprendizaje se adquiere con más facilidad a medida que la motivación es mayor. EI ejercicio de luchar por nuestros objetivos se desarrolla más gracias a la fuerza que a los contenidos que los mueven. Es decir, el que no sabe lo que quiere, el que no tiene la ilusión de alcanzar algo, dificilmente tendrå la voluntad preparada para la lucha.

Por tanto, no hay que proporcionarle todo a los niños, incluso sin que ellos lo pidan, sino enseñarles a que deseen y que se muevan, luchen y se sacrifiquen por consequirlo y, no obstante, cuando no sea posible lograrlo, aprender a soportar la frustración.

De igual manera, la voluntad se caracteriza por firmeza en los propósitos, solidez en los planes a llevar hacia delante, ánimo ante
las dificultades. Todo lo grande es hijo del esfuerzo y la renuncia. Quien tiene educada la voluntad es más libre y puede llevar su vida hacia donde quiera. Cuando la voluntad se ha ido formando a base de ejercicios continuos, está siempre dispuesta a vencerse, a ceder, a dominarse, a buscar lo mejor. No eres más libre cuando haces lo que te apetece, sino cuando eliges aquello que te hace
más persona, aspirar a lo mejor y a tener visión de futuro.

4. La voluntad se desarrolla mediante metas y objetivos claros

La puesta en marcha de la fuerza de voluntad se caracteriza por objetivos claros, precisos, bien delimitados y estables. Se colocan todas las fuerzas para ir hacia adelante, los resultados positivos están a la vuelta de la esquina, y no tiene cabida la dispersión de objetivos, ni tampoco querer abarcar más de lo que uno puede. Querer es pretender algo concreto y renunciar a todo lo que distraiga y desvíe los objetivos trazados.

En este mismo sentido, la voluntad se caracteriza por elegir y poner en marcha mecanismos psicológicos para alcanzar el objetivo. Es por esto que la voluntad está estrechamente relacionada con la motivación. Es muy importante tener en cuenta que nos motiva y nos impulsa a seguir adelante; puede ser nuestros hijos, una visión de vida, un cónyuge o unos padres amorosos.

Resulta fundamental tener objetivos claros, precisos, bien delimitados, medibles y además estables. Cuando esto es así y se pone el esfuerzo por ir hacia delante, los resultados positivos estarán a la vuelta de la esquina. La cabeza no tolera la dispersión de aquello que pretendemos conseguir. Ni tampoco querer abarcar más de lo que uno realmente puede. La fuerza de voluntad nos enseña que aprender a persistir, es sabiduría y paz interior.

5. Los padres estimulan la fuerza de voluntad en sus hijos

De igual manera resulta importante indicar que toda educación de la voluntad se caracteriza por poseer un fondo ascético, especialmente en sus comienzos. Hay que saber conducir las ansias juveniles hacia una meta que merezca realmente la pena; aquí es donde resulta decisiva la tarea de los padres. Debemos recordar que las grandes ambiciones brotan de algo pequeño que crece y se hace caudaloso a medida que la lucha personal no cede, no baja la guardia, insistiendo una y otra vez.

La voluntad se caracteriza por un ser proceso psicológico que exige una serie de pequeños ensayos y esfuerzos, hasta que, una vez educada y desarrollada, se afianza y produce sus frutos. No se nace con ella sino que hay que ir desarrollándola desde la infancia, siendo el papel de los padres determinante.

Toda educación de la voluntad tiene un fondo austero, sobrio y costoso especialmente cuando se está comenzando. Los ríos desbordados y caudalosos de la juventud deben ser conducidos por un cauce que disciplina los impulsos y agavilla su volumen. Ahí tienen su puesto los padres por un lado y los educadores, por otro. Las grandes ambiciones, las mejores aventuras brotan de un pequeño riachuelo que crece poco a poco descendiendo la montaña y que se hace ancho y crecido en el valle

6. Una fuerte voluntad requiere dominio propio

A medida que se tiene más voluntad, uno se gobierna mejor a sí mismo, no dejándose llevar por el deseo inmediato. El dominio personal es uno de las más extraordinarias características de la gente con una gran voluntad, nos eleva por encima de las circunstancias. Con una voluntad bien estructurada, uno no hace lo que le apetece, ni escoge lo más fácil y llevadero, sino que se dirige hacia lo que es mejor y más adecuado.

Mediante el dominio propio, que consiste en la capacidad de abstenernos de todo aquello que nos daña y afecta, como las adicciones y los vicios, podemos desarrollar una fuerte voluntad que nos permite observar en el desierto de las pruebas y dificultades, un oasis de alegría y felicidad.

Poseer voluntad tiene como característica principal el patrocinar la alegría. El dominio de uno mismo, es uno de los retos más nobles y que nos elevan por encima de las circunstancias. Se consigue así una segunda naturaleza. Uno no hace lo que le apetece, ni lo más fácil, ni escoge el camino más blando, sino que se dirige hacia lo excelente. Es la aristocracia de la conducta.

7. La constancia desarrolla una fuerte voluntad

Una de las características básicas de una persona con una gran fuerza de voluntad es que alcanza las metas que se habia propuesto con constancia. La constancia constituye uno de los grandes pilares de la voluntad, por cuanto es a través de ella como se desarrolla.

De igual manera, podemos indicar que la constancia conduce a no interrumpir nada ni darse por vencido, hasta alcanzar el objetivo, a pesar de las dificultades qué surjan, ya sean internas, externas o por el descenso de la motivación inicial. Hay que enseñarle a los hijos que las cosas se consiguen con constancia, aunque ellos lo saben, y lo utilizan, pues descubren que muchas veces insistiendo ante ustedes acaban consiguiendo lo que se proponen, aunque no sean cosas adecuadas. Enséñales a orientar la constancia en la buena dirección,

El que no tiene un mínimo desarrollo de la voluntad se va formando como una persona indecisa, pasiva, desorientada, que no se atreve a seguir adelante por haber abandonado con demasiada frecuencia ante los objetivos o las situaciones. Ahí está la razón de su debilidad; la falta de logros le hace cada vez más inseguro y débil.

8. Una fuerte voluntad saca lo mejor de ti mismo

Es importante llegar a una buena relación entre los objetivos y los instrumentos que utilicemos para obtenerlos; es decir, buscar la armonía entre fines y medios. Hay que intentar una ecuación adecuada entre capacidades y limitaciones, pretendiendo sacar lo mejor que hay en nosotros mismos; colocando en marcha la motivación, el orden, la constancia, la alegria y la autodisciplina sobre nosotros mismos, para no desfallecer ni ceder en lo que nos hemos propuesto.

Una gran fuerza de voluntad se caracteriza por hacer uso de todas las facultades físicas y mentales para cumplir con tu proyecto de vida, mejorar tus habilidades; además de hacer las cosas a tu manera, teniendo un criterio propio y de acuerdo con tus más altos valores.

De igual manera, la voluntad te permite no inmiscuirte en cosas que no deseas o que se encuentran fuera de la ley. Es actuar con integridad para alcanzar lo que te has propuesto, sin dañar o pisotear a otros.

9. Una fuerte voluntad desarrolla la madurez de la personalidad

Un buen y suficiente desarrollo de la voluntad es un indicador de la madurez de la personalidad. La voluntad se acrecienta con su uso, y se hace más eficaz a medida que se incorpora con firmeza en el patrimonio psicológico de cada uno de nosotros.

La fuerza de voluntad moldea nuestro carácter y personalidad. Las personas con fuerza de voluntad se caracterizan por ser personas constantes, disciplinadas, valientes y decididas. Aquel que desfallece ante la primera dificultad y dilata las cosas, pero nunca las ejecuta se convierte en esclavo del destino, de la dilación y la inactividad.

No hay que olvidar que cualquier avance de la voluntad se acrecienta con su uso y se hace más eficaz a medida que se incorpora con firmeza a la ingeniería de la conducta. Una persona con voluntad llega en la vida más lejos que una persona inteligente. Y al revés, una persona sin voluntad es siempre a merced de sus caprichos, traído y llevado y tiranizado por la filosofía del me apetece.

10. El desarrollo de la voluntad es tarea de toda la vida

El desarrollo de la voluntad se caracteriza por no tener fin. Esto significa que podemos estar ampliándola mientras exista el deseo de mejorar y superarnos. Es una tarea en etapas más o menos avanzada y que se puede desarrollar con paciencia y práctica constante.

La educación de la voluntad no se termina nunca. Lo que quiere decir que el ser humano es siempre una sinfonía inacabada. Cuando el tiempo se pose amarillo sobre nuestras fotografías, que podamos decir: confieso que he intentado sacar lo mejor de mí mismo, a pesar de los pesares. Intentar hacer de la vida personal una pequeña obra de arte, cada uno según sus capacidades y exigencias, esto es un trabajo de artesanía psicológica.

Podríamos resumir que la voluntad se caracteriza por ser una fuerza psicológica y una acción que necesitamos para lograr alcanzar los objetivos. La voluntad es una poderosa fuerza que transforma sueños e ilusiones en ejecuciones, logros, resultados y realizaciones. La persona que carece de una gran fuerza de voluntad se asemeja a un pequeño velero, sin timon, guía ni dirección que se mueve de un lugar a otro; siendo arrastrado por el oleaje, los fuertes vientos y las tormentas.