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8 Consejos para desarrollar el aprendizaje activo en el salón de clases

Cuéntame y olvido. Enséñame y recuerdo. Involúcrame y aprendo.

Benjamín Franklin

El aprendizaje activo es un enfoque eficaz para involucrar a los estudiantes en el proceso de aprendizaje. Cuando el aprendizaje es activo, los alumnos realizan la mayor parte del trabajo. Utilizan la mente: estudian ideas, resuelven problemas y aplican lo que aprenden. El aprendizaje activo es ágil, divertido, útil y personalmente atractivo. Con frecuencia, los alumnos abandonan sus asientos para moverse por el aula y pensar en voz alta.

¿Por qué es necesario volver activo el aprendizaje?. Para aprender algo bien, conviene escucharlo, verlo, formular preguntas al respecto y conversarlo con otros. Fundamentalmente, los estudiantes necesitan «hacerlo», descubrir las cosas por su cuenta, encontrar ejemplos, probar sus aptitudes y realizar tareas que dependan de los conocimientos que ya poseen, o que deben adquirir.

Los profesores saben que los niños pequeños aprenden mejor mediante experiencias concretas basadas en actividades. Incluso, los maestros que no toman en cuenta los hechos del desarrollo infantil convierten a la educación en un asunto activo. Han aprendido que el lapso de atención de los niños es breve, y que su capacidad para permanecer sentados y quietos es limitada. Por eso, mantienen a sus alumnos activos y en movimiento.

Hacer que el aprendizaje sea activo es una meta que todo educador debe cumplir. Es necesario utilizar estrategias que permitan que los estudiantes aprendan mediante actividades, presentaciones, dramas, juegos, mesas redondas, discusiones, paneles y otras más. El objetivo es que los alumnos aprendan haciendo, con el fin de desarrollar competencias y habilidades.

A continuación realizo una lista con 10 Consejos para desarrollar el aprendizaje activo en el salón de clases:

1. Al realizar actividades es importante que el estudiante reflexione sobre lo que está aprendiendo

Esta es una de las inquietudes que se tiene. El valor del aprendizaje activo proviene de pensar en las actividades realizadas, y en analizar su significado con los demás. No pases por alto este hecho, después de una sesión de aprendizaje activo, suele resultar valioso ofrecer una exposición breve para vincular lo que los estudiantes han experimentado con los conceptos que tú quieres transmitirles.

En este sentido, resulta necesario que el educador preste atención especial a los objetivos de la clase. No obstante, en las aulas donde el aprendizaje es activo, se trabaja con un curriculum magro y con objetivos limitados. Los docentes que dictan estas clases comprenden que sus alumnos olvidarán mucho más de lo que recuerdan. Cuando el nivel de los conteni dos se mantiene moderado, el maestro tiene tiempo para ofrecer actividades que introduzcan, presenten, apliquen y reflexionen sobre lo que se está estudiando.

De igual manera, es menester que el educador explique el propósito de la actividad y sea claro con lo que desea que los estudiantes realicen. Los alumnos al tener claridad sobre lo que tienen que hacer y lo que se espera de ellos tendrán una mayor motivación y ejecutarán sin dilación las actividades encomendadas

2. Vuelve a los alumnos activos desde un principio

Al comenzar cualquier clase, resulta crucial volver activos a los alumnos desde el principio. Si no se hace, se corre el riesgo de que la pasividad fragüe como el cemento. Hay que estructurar actividades de apertura para que los alumnos se conozcan entre sí, se pongan en movimiento, se comprometan mentalmente y se sientan interesados por la materia.

Estas experiencias son como el «aperitivo» antes de la cena: proporcionan una idea de lo que está por venir. Aunque algunos docentes prefieren iniciar el curso con una simple introducción, incorporar al menos un ejercicio es un primer paso que tiene muchos beneficios.

En las primeras etapas del aprendizaje activo existen tres objetivos importantes que cumplir. Su valor no debe ser subestimado, porque son el pilar del aprendizaje activo:
a) Creación de equipos. Ayudar a los alumnos a conocerse entre ellos y generar un espíritu de cooperación e interdependencia.
b) Evaluación inmediata. Averiguar cuáles son las actitudes, los conocimientos y las experiencias de los alumnos.
C) Compromiso inmediato con el aprendizaje, es decir, crear un interés inicial en la materia

3. Desafía a los alumnos para que se esfuercen en su aprendizaje

Algunas personas podrían pensar que el aprendizaje activo consiste solo en juegos y diversión. Aunque esto se encuentra incluido, también existen actividades cuyo objetivo es desafiar a los alumnos para que mejoren su aprendizaje. Existen actividades que requieren el esfuerzo del estudiante que debe utilizar su imaginación y sus conocimientos para superar los problemas propuestos.

Cuando se ejecutan actividades grupales se fomenta el aprendizaje colaborativo, la unidad y se fortalecen los lazos de amistad y compañerismo. Es importante que en cada actividad grupal exista un monitor que es el encargado de transmitir las ideas y opiniones del resto del grupo. Al final los monitores entregan un informe sobre las diversas conclusiones y el aprendizaje que ha dejado la actividad.

Existen alumnos que tal vez se esconden en el grupo y solo se limitan a escuchar a sus compañeros. Es importante que el educador trate también de individualizar el proceso de la actividad para escuchar conceptos y opiniones de los más tímidos o menos comprometidos.

4. Asigne un tiempo determinado, y divida las actividades más largas en etapas o pasos

Los grupos pueden ser improductivos cuando al inicio de la clase no se ha trabajado en la creación de equipos, y cuando el trabajo del grupo no ha sido cuidadosamente estructurado desde un comienzo. Los estudiantes se sienten confundidos sobre lo que deben hacer, no se organizan bien y se distraen con facilidad. También es posible que cumplan con la tarea lo más rápido posible, «rascando la superficie» en lugar de investigar profundamente el material. Existen varias maneras de enseñar a los alumnos cómo estudiar en grupo: asignar roles a los distintos miembros, establecer reglas de procedimiento, practicar técnicas grupales, etc.

Es importante optimizar y manejar adecuadamente el tiempo disponible. Determina el tiempo de la actividad, anima a los estudiantes a ser cortos y concisos, expresa el tiempo que debe de durar cada aporte u opinión. Si observas que el tiempo se ha acabado y no has terminado la actividad puedes seguir y terminar en la siguiente clase.

Para evitar perder el tiempo en el aprendizaje activo es importante seguir estas recomendaciones: empezar en el horario establecido, brindar Instrucciones claras, preparar la información visual por anticipado, distribuir el material impreso rápidamente, impedir que las discusiones se prolonguen demasiado, obtener voluntarios rápidamente, acelerar el ritmo de las actividades y obtener la pronta atención de la clase.

5. Anima a los estudiantes a participar con libertad de su aprendizaje

El propósito del aprendizaje activo es que los alumnos aprendan haciendo. Es necesario que éstos se encuentren en total y libertad para expresar sus ideas, opiniones, gustos y preferencias. No se debe criticar sus opiniones y acciones, sino expresarles felicitación y halago por cada aporte realizado.

El ambiente del salón de clases y la disposición de las sillas debe permitir que el docente observe a cada uno de los alumnos y los escuche sin interrupciones. Para cada actividad puede utilizarse una disposición distinta de sillas y mesas según la clase de actividad y los objetivos a alcanzar.

En el aprendizaje pasivo el educador es el centro de la clase, realiza una exposición ordenada y transmite conocimientos. En el aprendizaje activo los alumnos son el centro de la clase. Ellos participan, preguntan, exponen, disertan y accionan su aprendizaje. El docente es solo un orientador de la labor, y su función es entregar estímulos y la libertad necesaria para que los alumnos descubran por sí mismos, el conocimiento.

6. Incorpora actividades manuales con breves tareas escritas y de discusión

Los trabajos manuales en el salón de clases es una prioridad. En las clases de los más pequeños siempre se utiliza con destreza. Cuando observamos clases para los jóvenes y personas mayores se encuentra que las actividades manuales son reemplazadas y el docente utiliza la exposición oral.

Es vital que tanto para los más pequeños, como para los estudiantes mayores se utilice el recurso de actividades manuales, estilo hágalo usted mismo. La creatividad del docente se verá reflejada en este tipo de actividades, que se pueden acompañar con breves tareas escritas y de discusión al final.

Procura que las instrucciones sean claras como el cristal. Es importante demostrar o ilustrar lo que se espera de los alumnos, en actividades manuales de modo que no existan confusiones que puedan retrasar el proceso de aprendizaje.

7. Desarrolla hojas de estudio, mapas conceptuales, tarjetas de palabras y tareas de resolución de problemas

Para que el aprendizaje sea activo es necesario la variedad de las actividades y los materiales a utilizar, como hojas de estudio, mapas conceptuales, tarjetas de palabras y tareas de resolución de problemas. Al presentar un nuevo método a los alumnos, es conveniente sugerirlo como una alternativa de cambio que vale la pena intentarse. Es necesario obtener su aceptación.

No hay que recargar a los alumnos con demasiadas actividades. Menos suele ser más, con unas pocas basta para animar la clase. Toda actividad debe de acercarse al tema y cumplir con la planeación de la clase, además no hay que experimentar frenéticamente. Es necesario dejar pasar al menos una semana antes de probar un nuevo método.

Las actividades de resolución de problemas son óptimas para el aprendizaje activo. Es importante presentar problemas que el estudiante experimente en su vida diaria. Esto los hace reflexionar, buscar alternativas y tomar decisiones. Con este tipo de actividades fomentamos la competencia del liderazgo en los estudiantes, porque el líder destacado es un buen solucionador de problemas.

8. Utiliza técnicas de estudio activas, recursos audiovisuales y la tecnología

Para que el aprendizaje sea realmente activo se requiere de jugar con diversas técnicas y estrategias. Los recursos audiovisuales son útiles para el aprendizaje de todas las materias y hacen que el alumno se encuentre más motivado y entusiasmado para aprender.

En la era de la información, utilizar la tecnología es obligatorio. Algunos centros educativos poseen plataformas tecnológicas para este fin. Sin embargo, es necesario aclarar que los recursos tecnológicos no debe reemplazar la imaginación e inventiva de los estudiantes.

Hoy en día la inteligencia artificial es una magnifica herramienta para mejorar la labor docente. Es necesario estudiar e implementar la inteligencia artificial para la planeación, ejecución y evaluación de las clases. Si no queremos quedar rezagados en esta nueva era, es necesario actualizarnos y ayudarnos con nuevas herramientas tecnológicas.