5 Formas de motivación para que tus hijos desarrollen su pleno potencial

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Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo

Benjamín Franklin

Es importante reconocer que los niños y jóvenes de hoy repiten patrones erróneos de comportamiento, pensamientos y acciones heredados del entorno personal, familiar y social.

El objetivo que siempre perseguimos es el que nuestros hijos alcancen un pleno desarrollo de sus capacidades, para enfrentar la vida de una mejor manera, y romper con los paradigmas tradicionales de conducta.

Aquí enumero 5 aspectos prácticos que debemos trabajar, para que ellos alcancen el real propósito de sus vidas.

1. Motivación Psico-afectiva

A través de los lazos familiares y personales, los niños y jóvenes han escuchado y repetido patrones negativos de pensamiento sobre el mundo y las cosas. Algunas personas les dicen frases como estas: “No tienes talento para el canto”, “No sueñes con eso”, “Te falta inteligencia”.

Desde muy pequeños se están condicionando con un pensamiento negativo y limitante. Antes de volar, ya les están cortando las alas.

Para invalidar todo esto, resulta importante entregarles una gran motivación; tratarlos con mucho amor, tacto y consideración.
Es menester estímularlos diciéndoles frases como estas: “Eres una gran persona”, “Dios tiene un gran propósito con tu vida”, “Vas a llegar muy alto”, “tus habilidades son extraordinarias”, “alcanzarás todas tus metas”. Estas frases y expresiones les brindarán una gran motivación y autoestima; necesarias para su crecimiento personal.

La motivación Psicológica consiste precisamente en elevar la autoestima del niño o del adolescente con expresiones amables y con un trato especial, amoroso y respetuoso.

La correción a nuestros niños es útil y necesaria, porque es menester hacerles ver sus errores, y reflexionen sobre su mal comportamiento para que puedan cambiar de actitud.

De igual manera resulta necesario cuando hacen bien las cosas, tienen un buen rendimiento escolar y son obedientes y ordenados, entregarles refuerzos y valoraciones positivas. Esto es con un beso, abrazo, una palabra de apoyo, con un buen gesto o mirada de aprobación, para que ellos sigan con sus actitudes positivas y comportamiento adecuado.

Fuente: Pixabay

2. Motivación física

Los niños y las jóvenes de hoy en día, le entregan mucha importancia a su apariencia personal. Cuando un joven o una niña no son agraciados físicamente; algunas veces sus compañeros de estudio y amigos los hacen sentir mal.

Muchas veces les lanzan expresiones como estas: “Eres bien gorda”, “Estás fea”, “Estás bien esquelética”. Estas frases y expresiones repetidas en su mente los condicionan negativamente para afrontar la vida.

Es importante decirles a nuestros hijos y jóvenes que la apariencia externa cuenta, pero es de mayor valía su personalidad y sus valores intrínsecos como: la responsabilidad, la honestidad, la disciplina, el temor de Dios etc…
Es necesario tener una muy buena comunicación con ellos y brindarles un consejo y apoyo irrestricto.

Resulta necesario expresarle a nuestros hijos que Dios los creó así, con virtudes y defectos físicos; sin embargo, ellos deben aceptarse tal como son y que las opiniones de los demás no cuentan; sino cómo se sienten ellos mismos. Es recomendable indicarles que su apariencia física mejora con el cuidado, la higiene personal, el vestir decorosamente, y el actuar con bondad y entereza de carácter.

3. Motivación Familiar

Observando los patrones de conducta de sus padres, abuelos y familiares cercanos; los niños y jóvenes adoptan comportamientos negativos.

En muchas ocasiones escuchan de sus familiares frases negativas como las siguientes: “Siempre hemos sido así”, “El gobierno tiene la culpa de nuestra situación”, “El dinero te hace malo” , “No tenemos recursos”, etc…

Es necesario enseñar a nuestros hijos indicándoles que la pobreza es un estado mental, que las oportunidades son ilimitadas, los recursos son abundantes y que nadie tiene la culpa de tu situación, si no tú mismo y tu pensamiento limitante.

Con nuestro ejemplo de vida debemos transmitirles que ellos necesitan crecer, avanzar y ser mejores cada día, en todos los aspectos de su existencia.

Fuente: Pexels

4. Motivación espiritual

Muchas personas tienen algo de la vieja idea, de que Dios se complace con la ignorancia, el sacrificio y la pobreza de sus hijos.

Estos patrones de pensamiento son transmitidos a los jóvenes y niños en su aspecto espiritual, y ellos van creciendo con una gran limitante.

Para romper con estas cadenas espirituales, es menester enseñar a nuestros hijos que Dios desea lo mejor para ellos. Que poseen una gran capacidad para conseguir notables realizaciones y convertirse en esas maravillosas personas, que aportan un gran valor e impacto positivo; al mundo y a la sociedad.

Su motivación espiritual se incrementará cuando en el seno familiar hallan actitudes de reverencia, fé y obediencia a Dios. Si como padres tenemos la buena actitud de colocar nuestra vida y dificultades en las manos de Dios, ellos mostraran una buena tendencia para hacer lo mismo.

5. Motivación Ambiental

El ambiente en que los jóvenes y niños crecen y se desarrollan, puede ser una limitante cuando existen factores y personas que los influyen negativamente.

Algunos amigos o compañeros de clase pueden sugerirles patrones de conducta negativos como la drogadicción, el alcoholismo, el homosexualismo, el pandillerismo etc…

El ambiente se convierte en un factor decisivo para que los niños y jóvenes formen actitudes negativas o positivas del carácter. Es vital recalcar a nuestros hijos que solo ellos son los responsables de sus vidas y que los demás pueden poseer hábitos negativos, pero ellos son los que deciden el rechazar todo aquello que los daña o limita.

Aquí resulta importante educar a nuestros jóvenes en valores morales y religiosos para que ellos sepan establecer buenas actitudes y se conviertan en modelos de conducta.

Es vital inculcarles valores como la honestidad, veracidad, responsabilidad, generosidad y que se conviertan en mejores personas, que lleguen más alto que nosotros mismos. Esta es una muy buena forma de hacer de nuestro mundo, un mejor lugar para las próximas generaciones.

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